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Guía de episodios: Aquí no hay quien viva

Temporada 3

1. Érase un caos
En la comunidad de vecinos reina el caos. Por una parte, Emilio se traslada a vivir con Belén sin la aprobación de Alicia y mucho menos la de Concha, aunque sí la de Mariano que se queda con la portería para él solo.
Andrés está en busca y captura por fraude fiscal e Isabel, para mantener a la familia, pone un próspero centro de yoga en su piso y da clases a varios alumnos. Marisa, Vicenta y Concha no lo aprueban y acuden al presidente de la comunidad para poner una queja.
La familia de Juan Cuesta está sumida en la anarquía doméstica. Menos mal que Nieves, la hermana de Juan Cuesta, llega al hogar para organizar la vida de todos, incluida la de la comunidad, ya que ella, al igual que su hermano, también es la presidenta de su bloque. Pero esta comunidad es distinta a todas y Nieves lo comprobará pronto cuando se encuentre con que aparte del Centro de Yoga de Isabel, Marisa y el resto han montado un bingo. Para colmo, Mariano también se apunta y pone un bar con terraza en la portería.
Por otra parte, Lucía y Roberto vuelven de vacaciones en crisis y deciden separarse: no se aguantan mutuamente. Roberto se traslada a vivir a la buhardilla y allí se encuentra con Andrés, que está provisionalmente escondido de la policía.
El embarazo sigue su curso pero Mauri, hecho un autentico padrazo y sin Fernando otra vez, desespera a Bea.

2. Érase un okupa
Juan e Isabel comienzan a sentirse atraídos sexualmente. Juan le confiesa a su hermana esa atracción aunque no le da nombres, y Nieves, muy posesiva, se ofende. Además, Andrés sale de la cárcel porque Vicenta le ha pagado la fianza. Lo que no sospecha es que Vicenta va a intentar cobrársela y le pide que deje a su mujer. Andrés va a tener que utilizar todas las artimañas posibles para intentar deshacerse de Vicenta.
La convivencia entre Lucía y Alicia -que no acaba de encontrar piso- se complica, y no solo por las cuestiones domésticas, sino que ambas compiten para ver cual es la que más liga.
Entretanto, Roberto, que se ha instalado en la buhardilla, empieza a sentir celos de Lucía y él, para no ser menos, se inventa una novia. Pero el problema más grave lo tiene Mariano. La comunidad necesita dinero para cambiar el ascensor y Nieves propone alquilar la portería. Tienen pues, que echar a Mariano de allí, y éste, cómo no, se atrinchera y llegará a límites insospechados para conseguir quedarse. Mauri se compra un monovolumen familiar para cuando nazca el bebé y lo aparca frente a su casa, pero descubre que le han puesto una multa. El Ayuntamiento ha hecho la calle zona azul y Belén, que ha conseguido trabajo, es la nueva empleada que pone las multas.

3. Érase un matrimonio de conveniencia
Vicenta reúne en su casa a todos los vecinos para comunicarles su boda con Néstor, un cubano. Los vecinos creen que Vicenta está siendo engañada, pero cuando ella misma les confiesa que se trata de un matrimonio de conveniencia, por el que va a recibir la nada despreciable cantidad de cinco mil euros, son muchos los que se apuntan, y así, la comunidad de vecinos se prepara para celebrar nada menos que cinco bodas al mismo tiempo.
Entretanto, Roberto, instalado en el ático y sin dinero, convencido por José Miguel, empieza a atracar por las noches la nevera de Lucía. Cuando Lucía lo descubre piensa que es Alicia que tiene problemas con la comida, pero ésta piensa lo mismo de Lucía a la que ha dicho que está gorda, ambas desconfían una de otra y tratan de convencer a la contraria para acudir a un especialista.
Carlos, el ex novio de Lucía y también de Belén, decide que su fracaso con las mujeres es debido a que en realidad es gay. Así que acude a Mauri para que le enseñe como ser un gay, pero Mauri está encantado con el cubano de Vicenta, que le echa los tejos, y trata de deshacerse como puede del pesado de Carlos.

4. Érase una inauguración
Emilio empieza la universidad y deja a su padre de sustituto en la portería. El primer día de clase se siente desplazado entre los jóvenes y vuelve deprimido a casa, pero en seguida Emilio va a aprender qué hacer para integrarse.
Lucía quiere montar un restaurante aprovechando un local queda libre al final de la calle. Como no quiere tener que pedir dinero a su padre, consigue que Carlos sea su socio.
La primera en pedirle trabajo de camarera es Alicia, pero Belén también lo necesita y Lucía se siente obligada. El rumor se expande por el patio, y no sólo Marisa, Vicenta y Concha acuden raudas, sino también Mariano se ofrece de aparcacoches y Lucía, en su empeño en demostrarle a su padre que es autosuficiente, se pone manos a la obra para inaugurar el próximo viernes.
Mauri conoce a Diego, el hermano de Lucía, y se enamora perdidamente de él; está seguro hasta tal punto que ni se cuestiona su identidad sexual.
La atracción entre Juan Cuesta e Isabel va en aumento, y la situación se complica: de un lado Andrés sigue obsesionado, y de otro, José Miguel, como los ha descubierto, se dedica a chantajear a su padre. Deciden ponerle fin con una noche de pasión en un hotel para desfogarse y poder recobrar así la normalidad.

5. Érase un combate
Mauri y Diego se reencuentran, pero Diego aún duda de su condición de homosexual y no quiere separarse de su mujer. Además, un niño nuevo del colegio pega a José Miguel y le roba las zapatillas. Mientras Juan Cuesta le sugiere dialogar con él, su tía Nieves le aconseja lo contrario, que se defienda y le pegue.
José Miguel sigue su consejo y el padre del niño se presenta en casa de Juan Cuesta y le desafía a una pelea. Juan Cuesta la rechaza pero la comunidad de vecinos –reunida para la ocasión- le obliga a aceptar el reto y las apuestas se ponen en marcha.
Emilio está muy ocupado estudiando con su nueva compañera Arantxa y Belén se cela; entre los estudios y el trabajo casi no se ven y quiere que pase más tiempo con ella.
Juan e Isabel deciden dejarlo y volver a la normalidad. Pero Andrés, que sigue preocupado por las sospechas de infidelidad de Isabel, trae un psicólogo a casa para hacer terapia familiar y conocer así el secreto.

6. Érase un canario
Gustavo, el director del colegio, se va de puente y le deja el canario a Juan para que se lo cuide. Juan, que aspira a conseguir el puesto de director de estudios está encantado, y Nieves, su hermana, aún más. Pero no así los vecinos, que con los cánticos del canario no consiguen pegar ojo en toda la noche y convocan una junta especial, sin Juan Cuesta, obviamente, para decidir cómo "deshacerse" del pájaro.
Arantxa, la compañera de Emilio en la facultad, se pelea con sus padres y Emilio, sin consultar con Belén, le ofrece quedarse con ellos, en casa de Belén, en la habitación que ahora les sobra. Además le pide a Lucía que le de trabajo de camarera en el restaurante. Tanto Belén como Alicia, que ve peligrar su trabajo, no están nada conformes con este nuevo fichaje.
Los que sí lo están son Roberto, Pablo, Paco y José Miguel, que se van a la facultad de Emilio para ver si ellos también encuentran alguna chica así de guapa para ligar.
Diego y Alba se presentan en casa de Mauri para acompañar a Bea a la ecografía. Como Alba se va a un congreso, Diego le propone a Mauri pasar los dos días juntos pero encerrados en su casa para que nadie los vea. Así que Mauri envía a Bea a casa de Lucía y los dos se preparan para un fin de semana romántico y solos para conocerse mejor.

7. Érase un mal de ojo
Una pitonisa ambulante le echa mal de ojo a Emilio y las desgracias se suceden en la comunidad de vecinos: la caldera se rompe, el ascensor se estropea, Belén cree estar embarazada, y Alicia -que por fin ha conseguido su primer papel con frase en una película-, se cae por la escalera. Todos están convencidos de que Emilio es gafe, y para solucionarlo, Juan Cuesta celebra una junta de vecinos extraordinaria donde acuerdan una derrama para curar el mal de ojo.
Roberto intenta sin éxito vender sus caricaturas a los vecinos y Lucía, a sugerencia de Alicia, le ofrece el restaurante para que exponga allí sus dibujos.
Bea ya no soporta más el lío en que Mauri y su amante Diego le han metido al decirle a la mujer de Diego que era ella la que estaba enrollada con su marido, y amenaza a Mauri con decir la verdad si ellos no lo hacen antes.
Por otra parte, Andrés, ya reconciliado con Isabel, se preocupa por Juan y le busca una amiga de yoga de Isabel para una cita: una cena en su casa los cuatro juntos. Juan se ofende porque cree que Isabel está de acuerdo, e Isabel se cela al ver que Juan se pone muy contento con la cita.

8. Érase un famoso
Un famoso torero va celebrar su boda con una modelo en el restaurante de Lucía para evitar a los fotógrafos de la prensa rosa. Lucía les da el día libre a todos los empleados y contrata personal cualificado para que la celebración sea un éxito.
Vicenta se va de viaje a visitar a una tía suya enferma y Marisa y Concha -que nunca hacen las tareas de la casa-, llaman a un anuncio de jóvenes voluntarios diciendo que están incapacitadas para conseguir que alguien les haga todo gratis durante esos días.
Mauri está agotado con su nueva relación con Diego. Todas las noches salen de marcha y los días lo pasan haciendo puenting y deportes de riesgo. Pero él no quiere dejar solo a Diego un momento para que no se lo quiten, así que tiene que aguantar como puede.

9. Érase un desalojo
La fachada del edificio aparece una mañana pintada con grafitis firmados por un tal Tornado. La policía sorprende al autor que no es otro que José Miguel. Una asistente social recomienda a Juan Cuesta que pase más tiempo con su hijo y él decide dejar la presidencia de la comunidad para dedicarse de lleno a la familia.
Vicenta pasa a ser presidenta en funciones, y Andrés consigue convencerla a ella, a Marisa y a Concha para realizar varios estropicios en la comunidad y contratar a unos chapuzas conocidos para realizar los arreglos a cambio de una comisión y engañar así al seguro.
Tras el fracaso del restaurante, Lucía está deprimida y se encierra en casa a comer helados. Roberto intenta, entonces, la reconciliación.
A Bea la despiden de la clínica veterinaria por estar embarazada. Mauri comienza una cruzada a favor de los derechos de las embarazadas, pero en medio se cruza Rosa, la abogada de la clínica, que también resultará ser lesbiana.
Alicia conoce al padre de Carlos y le gusta, así que deja a Carlos que otra vez se vuelca en Lucía.

10. Érase un belén
La archidiócesis ha convocado un concurso de belenes vivientes y Juan Cuesta celebra una junta especial para proponer a los vecinos "participar e impregnarse así del espíritu navideño tan propio de estas fechas ...", además de optar a un premio en metálico de mil quinientos euros para los ganadores.
Lucía recibe una enorme cesta de Navidad de regalo de su padre por haber decidido volver a trabajar en su empresa. Emilio la deja en la escalera y, por error, Juan Cuesta piensa que es un regalo del director de su colegio que le va a ascender. Cuando Lucía pregunta por la cesta, los Cuesta ya han dado cuenta sobradamente de ella y, además, los vecinos piden su parte por colaborar a ocultárselo a Lucía.
Roberto, picado por Carlos que le culpa de que Lucía se haya rendido y tenga que volver a trabajar con su padre, decide resucitar el restaurante, y junto con José Miguel, Paco, Alex, Natalia y la inestimable colaboración de Mariano como cómico, ponen en marcha un restaurante de comida rápida.
Entretanto Mauri está preocupado, de un lado porque Rosa -la nueva novia de Bea- se quiere apropiar de la paternidad de su hijo y, de otro, porque ha sorprendido a Diego mirándole el culo a una chica guapa.

11. Érase una nochevieja 2
Es el día de Nochevieja y los vecinos de la comunidad se preparan para celebrar esa noche: en el videoclub Paco, Alex y Pablo, con José Miguel como dj, preparan una "macrofiesta".
Belén ha invitado a sus padres a cenar para presentarles oficialmente a Emilio. Mauri también prepara una fiesta ¿ a pesar lo avanzado del embarazo de Bea- para presentar a Diego a todos sus amigos gays. Diego, asustado ante la idea, se refugia en casa de Lucía cuya intención era pasar la noche sola, pero Alicia -que también se ha quedado colgada por la cena de Belén con sus padres- le prepara una fiesta para animarla, e invita a todos sus ex.
Pero no todo son fiestas, ya que tras descubrirse el idilio entre Juan e Isabel en ambas familias todos están enfadados con todos, y la tensión crece cuando Juan convoca una Junta para invitar a los vecinos a cenar y así reconciliarse. Andrés, picado, también los invita a todos a cenar en su casa. Así pues, Marisa, Concha, Vicenta y Mariano (los únicos que no tenían planes para esa noche), sopesan ambas ofertas antes de decidir cual aceptar.

12. Érase una grieta
Mauri necesita una habitación para el niño que no para de llorar y así evitar que Bea decida irse a vivir a casa de Rosa que tiene un piso más grande. Andrés convoca su primera Junta como presidente en la que no se aprueba la reforma. Aún así Mauri decide seguir adelante, y Marisa, Vicenta y Concha preparan un plan para boicotear la reforma.
Entretanto, Andrés se traslada a vivir al ático e Isabel a casa de Juan. Pero Nieves no se va, y la casa se queda pequeña. Deciden tirar el tabique sin comunicárselo a la comunidad y unir las dos casas, la de Isabel y la de Juan. Pero en casa de Lucía sale una enorme grieta que les delata.
Roberto le deja a Andrés el ático pensando que va a volver con Lucía, pero ella prefiere ir poco a poco, y además Carlos se ha instalado en su casa para esconderse de Alba, que no para de acosarle tras la breve relación que mantuvieron en fin de año.
Emilio sigue en la portería, con su padre. Belén no quiere saber nada de él, pero Victoria, la madre de Alicia, una actriz de la época del destape, viene a pasar unos días con su hija, y le tira los tejos a Emilio, destapando los celos de Belén a la vez que el deseo de Mariano.

13. Érase unos nuevos inquilinos
Isabel vende su piso a una inmobiliaria que lo alquila a un grupo de macarras para que hagan la vida imposible a los vecinos y tengan que vender más barato.
Andrés, tras recuperarse de la angina de pecho, vuelve a casa, pero Isabel no quiere hacerse cargo de él y es Vicenta quien se ofrece a ayudarle. Lo instala en su casa, y cuando Isabel vende la suya, también acoge a sus hijos, Pablo y Alex. Así pues son Concha y Marisa las que acaban en la calle, pero ellas se van a casa de Alicia y Belén.
Mientras, Mauri y Bea no se ponen de acuerdo con el nombre para el bebé, y además Bea quiere bautizarlo.
Belén sigue preocupada con el posible embarazo pero no quiere hacerse la prueba. Tanto ella como Lucía comienzan a tener celos de Alicia porque ha encontrado al hombre perfecto y deciden seguirle para descubrir qué oculta.

14. Érase un bautizo
Mauri y Bea se preparan para bautizar a su hijo sin que los vecinos se enteren. Como eso es algo imposible, radio patio enseguida da la noticia. El día anterior al bautizo, Bea se va de viaje y le deja el niño a Mauri, quien recibe una llamada de su revista diciéndole que tiene que ir urgentemente a París a hacer una entrevista. Así pues, es Diego quien se queda al cuidado de Ezequiel.
Pero Diego no sabe qué hacer con un bebé y se lo deja a Vicenta, Marisa y Concha, que ven la oportunidad de sacar algo de dinero con el niño y lo presentan a un casting para un anuncio.
Emilio sigue empeñado en que Belén se haga la prueba del embarazo. Belén, ya harta, le pide a Alicia que se haga la prueba para enseñarle el predictor con el resultado negativo a Emilio. Pero la prueba da positiva.
Nieves declara la guerra a Isabel y recluta a Andrés y a sus hijos para que le ayuden a hacer la vida imposible a la nueva pareja.

15. Érase una academia

El colegio de Juan cierra y se queda en el paro. Nieves le ofrece montar una academia en el segundo B para ayudarle, aunque en realidad es una estrategia para mantener ocupado a Juan y propiciar así el acercamiento entre Andrés e Isabel.
Belén ha decidido dar un vuelco en su vida y recurre a una agencia matrimonial. Su primera cita resulta ser su hombre ideal, y como no quiere precipitarse se despiden con un beso en el portal. Pero Lucía le aconseja que no pierda el tiempo, que ya no tiene edad, y que se acueste con él.
Diego va a jugar un partido de fútbol con sus amigos del barrio que no saben que es gay y le prohíbe a Mauri que vaya a verle. Pero Mauri hace todo lo contrario y se convierte en la estrella del equipo.
Lucía ha encontrado trabajo vendiendo aspiradores. Carlos, para ayudarle, le compra un coche, y Roberto -que no quiere ser menos-, se ofrece a darle clases de conducir a Natalia para conseguir dinero y hacerle un regalo. Le coge el coche prestado a Lucía para dar las clases y tienen un accidente.

16. Érase unos estatutos
Carlos compra el videoclub y asiste a su primera junta de vecinos como propietario, una junta en la que, como es habitual, todos discuten por las cosas más absurdas, y en la que también se descubre que nadie conoce los estatutos.
Andrés, como presidente, les obliga a leérselos, pero la solución resulta peor, ya que ahora todos saben cuales son sus derechos y los exigen.
Emilio se vuelca con sus estudios ya que están cerca los exámenes y está decidido a aprobar. Justo antes de un examen, tiene un idilio con una profesora pensando que es lo mejor que puede hacer para aprobar.
Mauri y Bea no pueden con Ezequiel y se dan cuenta de que necesitan una niñera. Mauri se toma muy en serio la búsqueda de la niñera adecuada.
Por su parte, Lucía y Alicia están pasando una mala racha. Después de mucho buscar, consiguen trabajo como azafatas en un programa de televisión.

17. Érase unas alumnas
Carlos comienza con éxito su mandato de presidente de la comunidad introduciendo grandes mejoras, Juan se queda sin alumnos en la academia y tiene que recurrir a Mariano que le consigue unas prostitutas.
Vicenta y Concha venden sus pisos al banco a cambio de un sueldo al mes hasta que se mueran. Emilio por su parte sigue saliendo con su profesora y tiene una cena en casa de los padres de ella.
Lucía comienza a trabajar de dependienta en el videoclub.

18. Érase un juicio
Emilio decide buscar a su verdadero padre. Para asegurarse de quien es realmente su progenitor, llama a su madre, pero ésta, demasiado ocupada viendo la televisión, no le hace mucho caso.
Comienzan los juicios de divorcio. De un lado está el de Isabel y Andrés, y de otro, el de Juan y Paloma. Andrés, que ha contratado a Rosa de abogada, le reclama a Isabel la mitad del dinero del piso y una pensión para él y para sus dos hijos. Como Paloma está en coma, se convoca un consejo familiar al que acuden los padres de ésta para representarla.
Lucía no está segura de que deba volver con Roberto y le sugiere que solamente compartan piso. Por su parte, Belén, que ya no tiene a Alicia en casa, está buscando a otra persona para pagar el alquiler. Se lo pide a Roberto, éste acepta y se traslada a vivir con ella. Como consecuencia, Lucía se ve obligada a buscar a otro inquilino y Mauri le presenta a un amigo suyo gay.
Entretanto, Mauri continúa con su triángulo amoroso y cree que tanto Diego como Abel están enamorados de él.

19. Érase un disco-pub videoclub
Carlos, debido a la baja rentabilidad del videoclub, decide convertirlo en un espacio multifuncional y monta un bar de copas nocturno. Juan descubre un trapicheo de pastillas en la puerta y tiene un problema con un camello.
Por otra parte, Belén consigue una nueva compañera de piso. Se trata de una recién divorciada dispuesta a disfrutar de la vida. Belén y Lucía a su lado se sienten viejas y trasnochadas, por lo que deciden apuntarse con ella a ligar "yogurines". A Concha le toca un bingo especial pero prefiere ocultárselo a todos. Debe ya cinco meses a la comunidad y están todos sin calefacción por su culpa. Todo esto provoca que Marisa, Vicenta,
Mauri, Emilio, y la mayoría de afectados, monten un comando para conseguir que pague lo que debe y así poder volver a tener calefacción.

20. Érase una cobaya
Juan se ofrece voluntario para ser cobaya de unos laboratorios y prueba una píldora para el crecimiento del cabello.
Isabel escucha una conversación en el hospital y cree que Juan se va a morir, que le quedan pocos días. Se lo comunica a los vecinos que enseguida convocan una junta para hacerle la vida más fácil y ella, además, decide adelantar la boda.
Diego y Abel vuelven del viaje con la intención de casarse. Ya tienen fecha para la boda, pero Mauri -quien por supuesto no quiere saber nada de esa boda-, va a recurrir al chantaje psicológico para que le cedan la fecha a Isabel y Juan.
Lucía, Belén y Lola montan una línea erótica en casa para sacar algún dinero. Mientras, Emilio y Carmen cumplen un mes juntos y lo van a celebrar. Emilio se obsesiona con el regalo y recurre a Belén.
Roberto escucha a una amiga de Bea que también quiere ser madre, y le pide a Mauri que le haga el mismo favor a cambio de dinero. Se lo comunica a sus compañeros del video club y enseguida se apuntan a donar esperma.

21. Érase un premio
Lucía y Belén consiguen trabajo de cajeras en un supermercado. Se enteran de que se va a celebrar un sorteo para promocionar una marca de aceitunas y que el premio viene en una de las mil latas que el supermercado va a recibir. Convocan una junta de vecinos donde se ponen de acuerdo para comprar todas las latas y ganar el premio.
Roberto, agobiado por sus problemas de alopecia y esperma de mala calidad, decide ponerse en forma. Lucía le consigue un gimnasio gratis donde lo apunta de sparring. Entretanto, Emilio está muy arrepentido de haber dejado a Carmen y trata de recuperarla. Y, por último, Mauri le encarga a un becario de su periódico que investigue la fecha de la boda entre Diego y Abel.

22. Érase unas puertas blindadas
Aprovechando una ola de robos por la zona, Juan y Andrés fingen un robo en casa de Nieves para convencer a los vecinos de que pongan puertas blindadas en sus casas.
Por supuesto, ellos acuerdan una comisión con el amigo de Andrés que instala las puertas. Pero los vecinos se enteran y al final, todos terminan sin puertas en sus casas.
Juan empieza a dar clases a una niña y José Miguel se enamora por primera vez.
Entretanto, Lucía monta una guardería en casa para sacar dinero, y Belén cambia de agencia matrimonial y conoce a un hombre maravilloso.

23. Érase un vicio
A raíz de un conato de incendio por una colilla mal apagada, los vecinos prohíben fumar en el edificio. Los no fumadores son en su mayoría no propietarios, como Belén y Emilio. Ambos deciden que es el momento de desengancharse y deciden hacerlo juntos, pero las consecuencias pueden ser imprevisibles.
Mientras tanto, Roberto, desesperado por recuperar a Lucía, finge estar con Belén. Pero Lucía se lo cree y, ante la sorpresa de su ex, piensa que ambos hacen muy buena pareja. Por último, Mauri también tiene problemas, se aproxima la fecha de la boda de Abel y Diego y no tiene con quien acudir, pues Bea no está por la labor.

24. Érase un administrador
Los inquilinos, debido a la situación agónica en que se encuentran las cuentas de la comunidad, deciden recurrir a un administrador.
La primera medida que acuerdan para reducir gastos es prescindir del portero y encargarse ellos mismos, por turnos, de las tareas de limpieza y recogida de basura. A Emilio le dan quince días para que abandone la portería, y agobiado por su situación laboral, pero aún más por el acoso sexual al que Belén le tiene sometido ahora que son amantes, sufre un “gatillazo” con Carmen.
Mauri empieza a estar preocupado por la edad y se ve lleno de arrugas. Carlos le aconseja que haga igual que su padre y recurra a las nuevas técnicas que la cirugía estética ofrece hoy día.
Lucía y Carlos comienzan su relación de convivencia. Carlos intenta ir poco a poco para no equivocarse y no quiere acostarse con Lucía todavía. Ella, en cambio, está desesperada porque no ha vuelto a tener relaciones desde que acabó su relación con Roberto.

25. Érase una traición
A Emilio le cumple el plazo para abandonar la portería y decide declararle la guerra a la comunidad. Acampa delante de la portería y, aconsejado por Carmen, demanda a la comunidad por los años que ha estado trabajando sin contrato. Comienza una guerra en la que Emilio va a contar con algunos aliados, aunque, al final, siempre lo sean por su propio interés.
Carlos y Lucía siguen como pareja y descubren los celos mutuos. Lucía, ya harta de ser una mantenida, pone un puesto de masajes en la portería y contrata a un fisioterapeuta, pero, entretanto, en Natalia aflora un repentino interés por Carlos.
Mauri, por su parte, va a tener que elegir entre volver con Fernando que se lo ha pedido y parece que ahora va en serio, y Diego, que ya se arrepiente de haberse casado.

26. Érase el primer presidente gay
El administrador se hace eco de las peticiones de los vecinos y entre todos destituyen a Juan como presidente de esta nuestra comunidad. Ante la ausencia de candidatos, se hace el pertinente sorteo y al que le toca la suerte es a Mauri.
Él intenta escaquearse, pero el administrador le advierte que, sin causa justificada, es delito no acatar las decisiones de la junta de vecinos. Pero he aquí que Ezequiel tiene sarampión y se lo contagia a Mauri y, como tener una enfermedad grave es un eximente, se inventa que es un desconocido virus de origen africano que le ha pegado Fernando al volver de unas vacaciones. El problema es que parte de los vecinos no han pasado el sarampión y la cosa empieza a propagarse por todo el edificio.

27. Érase una tragaperras
La comunidad obliga a Mauri a seguir siendo presidente y para cobrar las cuotas pendientes que debe Concha, instala una máquina tragaperras.
Efectivamente, Concha, Vicenta y Marisa agotan sus pensiones en la máquina, pero la sorpresa la da Isabel, que se engancha al juego hasta el punto de hacer sospechar a Juan de que tiene un amante.
Por otra parte, Lucía y Carlos siguen con los preparativos de boda, pero reaparece Alba, ya embarazadísima, y le confiesa a Carlos que el niño es fruto del pasional encuentro que tuvieron en Nochebuena.

28. Érase un desgobierno
Mauri decide adoptar la postura de presidente pasota hasta agotar la legislatura y en el vecindario reina la anarquía: Lucía instala aire acondicionado, las señoras una parabólica y Mariano una piscina en la azotea. Lo que no ha calculado Mariano es que la piscina, unido al peso de Concha, van a hundir el techo de la casa de Lucía.
Entretanto, Nieves reconoce que ha fracasado en su intento por conseguir una familia y se va del edificio. Pone el piso en alquiler y deja a Emilio encargado de enseñarlo.
Lucía cancela su boda y su padre, que ya ha hecho los preparativos, le pide que lo reconsidere. Roberto se ofrece voluntario para casarse con ella y Lucía acepta, pero Carlos arrepentido, le pide perdón y Lucía también acepta.
Por último, Belén, celosa de que Lucía tenga dos pretendientes y ella ninguno, conoce a un chico que resulta ser un gran aficionado al deporte. Ella, por supuesto, también se declara gran deportista y se van juntos a practicar ciclismo.

29. Érase un regalo de boda
Lucía invita a todos los vecinos a su boda, pero a cambio tienen que hacerle, lógicamente, un regalo. Como ya tiene la casa amueblada, les pasa una lista de bodas llena de caprichos caros y los vecinos deciden unirse para regalarle un sillón relajante. Lo trasladan en secreto a la comunidad donde todos quieren probar los masajes que da el sillón.
Por otra parte, la comunidad se divide entre chicos y chicas para acudir a las respectivas despedidas de solteros, pero Mauri y Fernando no saben muy bien donde encajar. Mauri, harto de que sea Fernando el que siempre parece que tiene menos pluma, cambia los papeles y le manda a la despedida de las chicas, mientras él se va con los chicos.
Por último, Juan quiere retomar la vida familiar, pero sus hijos no le hacen caso. Isabel le hace ver que eso es lógico porque ya son mayores, pero a Juan se le ocurre la idea de tener otro hijo, idea que Isabel no comparte en absoluto aunque se dispongan a intentarlo.

30. Érase otra boda
Los preparativos para la boda siguen adelante y las de Lucía y Roberto también. Además, justo el día anterior, la comunidad de vecinos se entera de los cuernos que Roberto le puso a Lucía con la azafata.
Por otra parte, José Miguel tiene otro incidente con la policía por los grafitis y deciden mandarle a un internado a Irlanda. Natalia, con el dinero ahorrado en el videoclub, también se ha independizado y Alex está en Ibiza poniendo copas. Juan e Isabel están, al fin, solos, pero entonces descubren que se aburren.
Una antigua amante de Mariano a la que hacía ocho años que no veía, reaparece en su vida tras la muerte de su marido. Pero durante los veintiséis años que estuvieron de amantes Mariano le había estado mintiendo sobre su vida y recurre a Juan Cuesta para que le deje su casa y preparar allí una cena romántica.

31. Érase una luna de miel
Lucía no quiere saber nada del viaje de novios pero los vecinos sí. Le organizan una fiesta sorpresa y ella, aunque está enfadada con todos ¿ y más aún con Roberto que está muy arrepentido-, les pasa los billetes para que los sorteen. Ahí empiezan los problemas.
Emilio y Belén retoman su relación y, además, Emilio consigue sus primeras vacaciones. No les han tocado los billetes pero Ana, como trabaja de azafata, les consigue unos gratis para Cuba. El problema es que Belén no ha salido nunca de España, y Emilio ni tan siquiera ha montado alguna vez en avión.
Otro problema añadido para Emilio es qué hacer con su padre, así que lo lleva engañado a una residencia. Por otra parte, Isabel y Juan toman la decisión de adoptar un niño, pero no van a ser ellos solos, ya que Mauri y Fernando también se deciden porque ven que Bea va rehaciendo cada día su vida y disfrutan de Ezequiel cada vez menos.

32. Érase un cirujano plástico
Juan Cuesta sigue haciéndoles la vida imposible como casero a Carmen y a Bea y ellas, hartas de que no les deje ni poner un cuadro, deciden buscar otro piso. Juan enseguida encuentra dos nuevos inquilinos, Juan Luis y Rafa, dos cuarentones separados que se instalan temporalmente decididos a disfrutar de la vida. Uno de ellos, Juan Luis, es un reputado cirujano plástico que despierta un desmedido interés en la comunidad vecinos por la estética personal.
Entretanto, Belén y Emilio se han quedado sin vacaciones y mientras Emilio empieza a sentir que se aburre, Belén encuentra trabajo de socorrista en la piscina de una urbanización, a pesar de no saber nadar.
Lucía y Roberto siguen con su divorcio. Ella busca la nulidad eclesiástica a través del padre Miguel y ha contratado a Fernando como abogado. Por su parte, Mauri y Fernando no saben como desembarazarse del hijo que han adoptado, Chenchu, que además se ha hecho amigo de José Miguel y Juan Cuesta ya empieza a quejarse de la mala influencia que ejerce.

33. Érase unas vacaciones
Rafael, el padre de Lucía, invita a su hija y a toda la comunidad de vecinos a disfrutar de unas vacaciones en un complejo de bungalows que ha comprado en Benidorm y que piensa derruir para construir un gran hotel.
Los vecinos, entusiasmados con la idea, se preparan para disfrutar de unas vacaciones gratis. Pero no todos aceptan la invitación; Lucía y Carlos prefieren ir a un buen hotel, Mauri tiene que trabajar y se queda en Madrid y Belén y Emilio ya se han ido al camping. Pero, como es habitual en esta loca comunidad de vecinos, las cosas no van a salir como ellos piensan y las vacaciones van a traer muchas sorpresas a todos.



     

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