Marina Gatell es Lola Padilla, la protagonista de la serie de Antena 3.
¿Cómo llevas el rodaje de la serie?
Lo llevo muy bien, es una experiencia alucinante y cada día me despierto
y no sé cuántas cosas me van a pasar. El hecho de tener tal volumen
de trabajo me esa poniendo en mi sitio porque era muy insegura. Antes tenía
dos frases y me pasaba dándole vueltas y repitiéndolas un mes,
ahora soy mucho más práctica y eso me hace ser más viva.
Es lo que está pasando a Lalo en la serie, que tenía una idea
muy clara de la vida y ahora se lo están rompiendo y eso a nivel personal,
enfrentarme a un personaje así, que cada gesto y cada palabra que digo
tengo que pensar “esto lo diría de mujer, esto lo diría este
hombre”, por que no me gusta hablar de mujeres y hombres en general. A
Lalo le han puesto un disfraz sin él quererlo. Me encanta que me diga
que a los niños y los adolescentes les gusta la serie, sobre todo recibo
cartas de adolescentes. Todo lo que le sucede a Lalo es marciano para él.
Le viene la regla, tiene que depilarse, le crecen los pechos, le sucede en media
hora lo que le pasa en una vida a una mujer.
¿Qué es lo más complicado de Lalo siendo Lola?
Los gestos, las posturas. Lalo tenía una concepción del mundo
con buenos y malos, los hombres, las mujeres... era un tío al que todo
le iba bien. De repente todos sus esquemas mentales se desmoronan, comprueba
que sus biorritmos son diferentes, que una mujer cuando tiene la regla, por
lo menos yo, te pasas cuatro días aplatanada, con otro ritmo vital, con
otra sensibilidad, de repente Lalo siendo Lola llora y no sabe porqué
y analiza todo eso. Además comprueba que, desgraciadamente, la sociedad
se comporta de una forma diferente al ser mujer que cuando era un hombre. Se
da cuenta que cuando antes hablaba, todo el mundo callaba y ahora es al revés,
se tiene que callar, no valoran tanto sus ideas como las valoraban antes y eso
le hace saltar una especia de ‘click’ en la cabeza de que ha cambiado
y que es otra persona. Lo bonito de la serie es que, a pesar de todo, lucha
por ser quien es, va teniendo sus propias conclusiones, aunque al principio
hacia muchas preguntas a todo el mundo. Unos te dicen una cosa y otros te dicen
lo contrario, cada uno es como es. He llegado a la conclusión de que
los límites los pone la cabeza, no el cuerpo.
¿Te esperabas el éxito que está teniendo la serie?
No entiendo mucho de ‘share’, pero te lees los guiones y plantea
un tema tan universal como la lucha de sexos, él no sabe que hacemos
en este planeta, quien tiene más poder más allá de nosotros.
Soy una fan de los guionistas por que pasan tantas cosas en cada capítulo
que es que Lalo no ha tenido tiempo de tirarse por el balcón, además
tiene la suerte de tener a Paula al lado. Yo iría a un psiquiatra porque
te pasan le pasan tantas cosas... Siente cosas hacia otra persona, nota como
cambia su forma de amar. Lalo sabe como liga un hombre, pero ve que Sergio la
quiere de verdad. No tengo tiempo para verlos porque tengo mucho que estudiar,
los veo en la web.
¿Qué sería lo primero que harías si tú, Marina,
te convirtieras en un hombre?
Me iría al psiquiatra. Tendría más curiosidad a nivel
físico que mental (risas). Creo que no sería tan valiente como
Lalo para vivir la vida siendo un hombre como él lo hace siendo una mujer,
ver la realidad, que opina la gente de mí. Es cómo ser invisible
y saber lo que dicen de ti. Lalo descubre que el que creía que era su
mejor amigo e su peor enemigo. Es una muerte y una reencarnación. El
machismo es algo que hemos heredado que en la actualidad no tiene ningún
sentido, cada uno es como quiere ser.
¿Qué te han dicho tu familia y amigos?
No tengo tiempo ni que me critiquen (risas). Cuando vaya a mi pueblo, Monistrol
de Calders, que tiene 200 habitantes me dirán que les parece, si tiene
que decirme que algo no les gusta, lo dirán. Ellos son mis críticos.
Háblanos de la serie, tus compañeros...
Mis compañeros son fantásticos, han cogido gente con mucha comedia
y trabajamos todos con un código muy parecido. Yo dependo mucho de ellos
porque tengo un volumen de texto en la cabeza que hay días que me baila
y yo me apoyo en ellos para ver que me dan para seguir porque no me da tiempo
a planteármelo. Hay una generosidad brutal, se te ocurre algo y ves que
no es para tu personaje y se lo das a otro y viceversa, nos reímos mucho
entre nosotros, hay un gran ambiente, a pesar de las horas. Somos un equipo.
¿Alguna anécdota del rodaje?
Cada día pasan miles y hay ataques de risa colectivos todos los días.
El otro día grabamos una escena en al que entraba Aguirre (Xavier Serrat)
en la oficina con un peluquín y nos teníamos que reír,
pero es que no podíamos hablar. Cuando cortaron seguíamos muertos
de risa por el suelo, estuvimos cuarto de hora sin parar.
En otra escena, estaban grabando y se llevaron la pared de detrás que
hacía de fondo. Otro día, Lola siempre que entra en casa tira
los zapatos, pues en uno de ellos lo lancé tal alto que tuvimos que parar
media hora buscando el zapato. Doscientos adultos incapaces de encontrar un
zapato, no sabíamos donde había caído, nadie había
visto la trayectoria. También tuvimos que parar un día porque
había un gato por el plató y el miau se colaba.
¿Es más dura una serie diaria o semanal?
Una diaria, sin duda, es un volumen de trabajo impresionante. Tenemos mucho
capítulos abiertos y mantener la evolución de los personajes,
tienes que de un lado a otro. Llevo unas fichas que me ayudan con los textos.
¿Cómo Marina que te gustaría más: que Lola terminara
con Sergio o que volviera a ser Lalo?
Me gustaría que volviera a ser Lalo, pero dentro de muchos capítulos
(risas). Que se convirtiera en el Lalo que nunca ha sido, una nueva persona
tras vivir como mujer un tiempo.
|