Las cosas se complican para Bill en la compra de la empresa de juegos. El dueño tiene otros posibles compradores y la única forma de hacerse con ella es prometerle una gran cantidad de dinero en 72 horas. Una suma que ni Bill ni Don tienen. Olvidando por un momento estos problemas, Bill se fija en la camarera que les atiende en su cafetería habitual, y empieza a darle vueltas a la idea de buscar una nueva esposa.


|
405 usuarios online